Según la Mitología Griega, fue la tristeza de Deméter, gran diosa de la fecundidad y la tierra, al perder a su hija Perséfone (condenada a permanecer en el mundo subterráneo durante varios meses al año) la que provocó que durante esa época la tierra se volviera estéril, con poca luz y fría, dando lugar al Invierno….
Simultáneamente, hemos dejado atrás todo un año para recibir otro nuevo con la certeza y esperanza de ser capaces de comprometernos con nosotros mismos y con toda forma de Vida.
La llegada del invierno puede ayudarnos a vivenciar ese importante compromiso vital ya que esta época del año implica una etapa de recogimiento, introspección y escucha interior. Sólo hay que fijarse en la naturaleza para observar como infinidad de animales y plantas aprovechan esta época para descansar, cuidarse y llenarse de energía donde además, la energía purificadora del AGUA nos acompaña en todas sus formas: humedad, lluvia, hielo o nieve recordándonos que toda la Vida es un continuo movimiento y que todos los cambios o transformaciones que experimentamos suceden tanto dentro como fuera de cada uno de nosotros, al formar todos parte de un Universo Infinito.
Aprovechemos estos días para dar la bienvenida a 2012 con entrega, ilusión y amor, recordándonos que cada instante, cada momento, cada día es un día nuevo y distinto para descubrir, aprender y experimentar y por el que estar profundamente agradecidos….
“Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por todas las formas de vida”.
Tenzin Gyatso,
Su Santidad, XIV Dalai Lama
